Análisis de Fuel Overdose
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- Categoría: PS3
- Publicado el Martes, 22 Enero 2013 17:00
- Escrito por vaultor
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Desde bien pequeño me ha gustado todo lo relacionado con el mundo del motor y durante una parte de mi vida me gasté las pagas semanales en los recreativos jugando a todo tipo de juegos, entre ellos a los de carreras de coches como OutRun, Ironman Super Offroad, Super Sprint, Spy Hunter y demás. Por lo que la llegada de Fuel Overdose, título que quiere rendir homenaje a todos esos viejos juegos arcade isométricos, me hacía especial ilusión.
Una vez descargado de la Store el título de I-Friqiya, estudio japonés creado en 2010 por cuatro miembros (uno de ellos francés), me dispuse a arrancarlo. La presentación del juego iba acompañada de un tema musical enérgico, la cosa prometía. En el menú podemos ver varios modos de juego: Carrera libre, Campeonato, Historia, Desafío y Multijugador; por su variedad parece que no vayamos a cansarnos de sembrar el terror a manos de nuestros coches durante un buen tiempo.
Antes de meternos en faena podemos recurrir a un extenso y algo cansino tutorial, bastante recomendable en Fuel Overdose ya que el control, uso de los distintos armamentos, ataques, estrategias y en menor medida la información en pantalla, requieren de un cierto aprendizaje y práctica. Con los conocimientos ya asimilados entré en Carrera libre, para el que tuve que seleccionar previamente un personaje de entre los ocho que hay a elegir, cada uno de ellos con super ataque, ultra ataque, movimientos de habilidad y bonus específicos y un vehículo de los dos que hay disponibles en principio y que irán aumentado a medida que vayamos desbloqueándolos (hasta ocho más), todos ellos comunes a los ocho personajes. La única personalización de los vehículos (coches, pickups y cabezas tractoras de camiones) que nos permite el juego es el cambio de sus colores.
Empieza a cargarse el circuito de la primera carrera y presenta la parrilla de salida con mi coche en el último lugar. La cuenta atrás termina y salgo lo más rápido que puedo, pero la mala leche de los contrincantes me ponen complicado escalar puestos. Llega la primera curva y para mi desgracia compruebo que la pantalla rota también en el mismo sentido que ella. Horror, eso complica mucho el control de mi vehículo (que ya de por sí no es muy agradable), rodeado siempre de contrincantes con muy mala baba. Los choques entre coches y con los márgenes de la pista son inevitables y continuos. Empiezo a disparar mi armamento para ver si así puedo dejar atrás a los rivales y de repente todo lo que el tutorial me había enseñado empieza a ser un caos que mi cerebro no logra coordinar con mis dedos para ejecutar lo que tenía en mente. Me costó unas cuantas carreras hacerme con los mandos, por lo general me pasa con bastantes juegos, soy un poco torpe, pero con este en especial.
Con unas cuantas horas de juego ya a mis espaldas el odio por el control del juego no se me pasa, lo maldigo hasta el punto de no conseguir jugar más de tres carreras seguidas. Otra cosa desesperante es que en el modo Campeonato, al no quedar entre los tres primeros en la carrera, has de comenzar de nuevo el nivel, que consta de 5 carreras. Vuelta a correr la primera y segunda carrera, ya memorizadas hasta la saciedad y a darme contra la pared en la tercera por su dificultad y falta de motivación por mi desencuentro con el control del coche.
Viendo que ese modo de juego se me atraganta salto al siguiente, el modo Historia. Vuelvo a elegir mi personaje y su arma de matar de cuatro ruedas y en pantalla aparecen unas animaciones explicando que la Tierra ha sufrido una grave pandemia cuya cura se encuentra en algunos núcleos urbanos sumada a la devastación causada por un meteorito. El futuro está en mis manos y, en una suerte de Juegos del Hambre, he de competir por lograr la medicina para salvar a mi clan. Terminada esta inquietante introducción se apodera de mi televisor el personaje seleccionado conversando con otro de ellos, representados en dibujos 2D y desplegando mediante faldones el texto de sus guiones, idéntico método que el de Hell Yeah!. Lo que ahí nos cuentan es totalmente banal, arquetípico y pueril. Acabadas las parrafadas comienza la acción y ante mi asombro compruebo que es más de lo mismo pero emperifollado con un argumento previo.

El modo Desafío vuelve a mostrarnos los mismos circuitos en el mismo orden que en el modo Campeonato, pero con un plus de dificultad. Este modo nos plantea varios retos a alcanzar, como hacernos valer únicamente de nuestras habilidades al volante, llegar antes de un tiempo marcado, lograr una serie de derrapes o puntos, acabar con todos los rivales o sobrevivir y acabar el primero. Cada uno de estos seis desafíos consta de cinco niveles de dificultad que iremos desbloqueando a medida que superemos las pruebas y que realizaremos en un nuevo mapa. Pero de nuevo por culpa del lamentable sistema de control la desesperación vuelve a apoderarse de mi paz espiritual. Hasta he llegado a pensar si es más culpa mía que del diseño del juego, pero dudo que alguien pueda sentirse a gusto conduciendo el coche.
La pretensión de I-Friqiya era ofrecer un juego de coches de las viejas arcades pero mezclando tres ingredientes: táctica, acción y carreras. Bajo esas premisas el objetivo está logrado, Fuel Overdose lo ofrece casi a partes iguales, pero el diseño del juego no está del todo bien ejecutado o cuanto menos no deja lucirse bien. El movimiento de cámara al tomar las curvas y un cierto zoom ocasional, los rivales encabronados en exceso y el errático control de nuestro vehículo harán que estemos más jugando a los coches de choques que en una carrera a lo Mad Max.
La acción va acompañada de una banda sonora muy limitada (por escasez y calidad), con un único tema que refuerza realmente lo que vemos en pantalla, el resto son muy mediocres y se hacen repetitivos enseguida. El punto positivo es que el juego nos permite reproducir las listas de canciones que tengamos en nuestra PlayStation 3. El apartado gráfico tampoco nos sorprenderá, con una calidad por debajo de lo normal para títulos de presupuestos similares, pero vaya, se trata de un juego inspirado en las arcades de los ’80 y ’90 y su estética sí que está lograda. Se podría decir que gráficamente es una antigua arcade actualizada a hoy en día.

Resulta duro hacer una crítica (siempre personal) tan negativa de un título en el que sabes que un joven estudio formado por cuatro miembros se ha partido los cuernos durante dos años y ha puesto toda su alma para dar lo mejor de ellos, pero nadie dijo que los comienzos fueran fáciles.
Nota original: http://feedproxy.google.com/~r/thevault/PqFz/~3/IXjwSy4x8ks/analisis-de-fuel-overdose




